Hoy hace… 150 años que un monje brasileño construyera una de las primeras máquinas de escribir

En el caso de la máquina de escribir, no se ha conseguido determinar con claridad quién fue su inventor, sino que más bien una serie de personas fueron haciendo aportaciones en una misma dirección hasta que al final se encontró una solución apta para comercializarse.

Hoy hace 150 años que un monje brasileño construyera una de esas primeras máquinas de escribir, de forma totalmente artesanal, y valiéndose de materiales que tenía a su alcance, como maderas y cuchillos.

Aunque muchos otros le precedieron, incluso años antes, como Henry Mill en 1714, Pellegrino Turri en 1808, William Austin Burt en 1829 o Giuseppe Ravizza en 1855 –todos ellos con inventos con una finalidad similar– la mayoría de los brasileños, así como el gobierno de dicho país, consideran que Francisco João de Azevedo fue el auténtico inventor de la máquina de escribir, incluso fue condecorado con la medalla de oro al mérito por el Emperador Pedro I.

Sin embargo, pocos años después, en 1865, otro religioso, el reverendo danés Rasmus Malling-Hansen, inventó una bola de escribir que fue la primera máquina en comercializarse, con cierto éxito en Europa y que fue utilizada en oficinas londinenses hasta 1909.

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